LUZ NATURAL Y ARTIFICIAL
La calidad de luz está íntimamente relacionada con nuestro bienestar físico y emocional. Nuestros ritmos biológicos se adaptan a los cambios diarios y estacionales de luz.
Desde el punto de vista ecológico, mientras más luz penetre en las estancias de la casa, menos necesaria es la iluminación artificial, con lo que el consumo de energía se reduce ostensiblemente. Al mismo tiempo, la luz solar constituye una importante fuente de calor. Por tanto, al diseñar y ubicar las ventanas de nuestra casa, es siempre necesario establecer un equilibrio entre la captación de la luz solar y la pérdida de calor.
Ventanas
Las ventanas situadas en la parte superior de las paredes permiten que la luz llegue más lejos. Del mismo modo cuando se alarga una ventana, se logra más luz que cuando nos limitamos a ensancharla. La luz cenital que penetra por las ventanas de techo o a través de claraboyas alcanza zonas cercanas, como salas o escaleras, que sin ellas carecerían de luz natural. Los fijos interiores en tabiques permiten que las habitaciones con luz natural presten luz a otras estancias carentes de ventanas.
Iluminación de bajo consumo
La iluminación artificial representa, como promedio, el 10% del consumo total de energía de los hogares, si se excluye la energía que se emplea en calefacción y ACS. Se pueden lograr considerables ahorros si se reemplazan las bombillas incandescentes de tungsteno por las bombillas fluorescentes de bajo consumo, que producen 6 veces más luz que las comunes. En la actualidad se están poniendo de moda el uso de iluminación por LEDS (diodos emisores de luz), son mucho más eficientes que las bombillas, más resistentes y duraderos. Algunas ciudades están sustituyendo el uso de bombillas por leds en farolas, semáforos, etc, consiguiendo un ahorro de energía de hasta un 40%. |