EL CALOR Y LA ELECTRICIDAD
Un objetivo esencial del ecodiseño radica en gastar la menor cantidad posible de electricidad suplementaria, especialmente la proveniente de fuentes energéticas no renovables, como el carbón y el gas.
Cuando los edificios se conciben como estructuras solares pasivas y con un alto grado de aislamiento térmico, exigen poca calefacción adicional, al menos en teoría, excepto en los días especialmente fríos.
La energía solar no exige grandes instalaciones, su tecnología ha avanzado mucho en los últimos tiempos. En la actualidad existen dos tipos de placas, las placas solares que producen calor y se usan para ACS (agua caliente sanitaria) y calefacción, y por otro lado las placas fotovoltaicas, que generan electricidad.
La energía solar es una forma de energía limpia e ilimitada. Tan solo con emplear la energía solar, se podría producir 10.000 veces más electricidad que la que se necesita en todo el planeta en cualquier momento. Es importante recordar que el periodo de amortización se prolonga entre unos 10 y 15 años dependiendo del tipo de instalación y de la zona geográfica, lo que significa que hay que plantearse la cuestión con vistas al futuro. Pero el principal argumento a favor de la instalación de tejados de energía solar es que reducen la emisión de co2, ya que, como hemos indicado, la energía solar es limpia.
Las estufas de leña son un buen apoyo ecológico al sistema de calefacción, gracias a los adelantos conseguidos, minimizan las emisiones de humo y maximizan la producción de calor.
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